lunes, 28 de febrero de 2011

geografía del desconcierto


entre el vientre y esa otra parte que se contrae y echa espuma
hay como palomas que revientan y esparcen sus plumas alumbrando hermosos niños de mejillas azules

hay planetas ancianos que babean canas blanquísimas y murmuran recuerdos de espejos resplandecientes

entre las nalgas y los senos hay charcos donde animales acuáticos sorben los ojos de las algas y les queda en la boca un gusto amargo y verdoso pero tan verdadero que hasta dan ganas de creer en dios

hay bandoneones sordos y macabros que al sonar cada noche arrugan los manteles en las mesas ahi donde las palabras se emborrachan y da asco tanto asco el silencio

entre el sacro y la clavícula
(esa hendidura que se quiebra al reconocer los arboles cada uno con su follaje y singular andar bajo la brisa)
aún
hay una que otra siesta cansada tejiéndose
donde mi sed dibuja con finos pinceles sobre lienzos de seda plateada un caballo de cola lacia galopando en la cima de mi lengua

hay un diafragma donde un relámpago retumba si vieras con que placidez

 (y me estremezco con sus vapores traídos del cielo)

ese pedazo de vereda que se insinúa misterioso y que inútilmente creemos evocar en una canción

hay bailarinas que se arrancan sus pieles urgentes como tules y gritan sus pálidas piernas de soledad
en medio de la sombra que se bifurca entre mis codos

hay llamas que me llagan la lengua y la ornamentan con minúsculas gotitas perlas perfectas que no puedo sino tragar sin piedad

angustiosa firme loca de miedo profunda ondulante

me muero de tresmilformas me muero de arribaabajo me muero porque una vez muerta no puedo mas que nacer y volver a errar mi destino de nacer


nadie golpea a la puerta
nadie llama
soy yo la puerta que se abre.

sábado, 12 de febrero de 2011

feliz

fui gaviota
pelotita de sal
y globo travieso

fui algarabía
mariposa inquieta urgente en el pecho

fui sorpresa gritona
abrazo nube de papel

fui cajita musical
morisqueta niña de espejos

fui vuelo
ambicioso desprolijo sacudido vuelo

fui destello
nuca al viento, un soplido de zapatos molestos

fui oleaje, hamaca meciéndose
un ramillete de aciertos

fui pintitas de purpurina danzando
fui azul azulina azulejo

fui todos los rojos contentos
y un fueguito chispazo de brevísimo lamento

fui un abrazo enroscado
lágrimas cuadradas y dulces sin pañuelos

fui vestido de fiesta, ramita de aloe,
cinco grullas, postre de chocolate y todos los besos...

martes, 8 de febrero de 2011

Y una ceniza negra que se va II - fragmento para teatro









Cuando cumplí seis, mamá me llevó al velorio de la tía Delia. Me puso los zapatos de charol negro, el tapadito nuevo y las medias con puntillas blancas. Yo no quería ir. Pero la vieja esa era mi madrina. Mientras me arrastraba de las trenzas me decia que si empezaba a enfrentar a la parca desde chiquita de grande me iba a ser mas facil soportar ese dolor. A mi me llamaba la atención que el tio Eusebio no llorara y le pregunté a mamá por qué si todos lloraban él no. Los hombres no lloran, me dijo. Si llora es porque es puto. Para mi la tía era una vieja hija de puta que me hacia limpiar la mierda del gallinero a cambio de una moneda de diez centavos. Se reía con la boca llena de comida. Dejaba la dentadura postiza en un vasito en mi mesita de luz cuando venía a visitarnos y olía a talco vencido. Me dejaba toda la cara mojada cuando me daba un beso y se la pasaba gritándole al tío Eusebio: sos un inservible. Me acuerdo del olor a podrido que había en esa habitación el día del velorio. Mamá me obligó a regalarle una crucecita que yo usaba siempre. -Así vas a saber lo que es el desapego. Con la tia Delia tiene irse algo que vos quieras mucho. La tuve que dejar al lado de ella en el ataud junto con una corona de cirios por ser su ahijada y quedarme al lado del cadáver todo el tiempo porque ella me dijo: -vos no dejes de mirarla, estate atenta a ver si se despierta todavia. A mi me impresionaban los algodones en la nariz y en la boca y que estuviera tan hinchada. La tia Delia parece un hipopótamo, le dije a mama y me pego una cachetada con la mano del anillo redondo que no me voy a olvidar en mi vida. La gente murmuraba cosas por detrás y lloraba en el hombro del tío Eusebio que estaba duro como rulo de estatua, inmutable, con un pañuelo cuadrillé todo mugriento que no dejaba de pasarse por toda la cara. La noche siguiente al velorio soñé con la tía Delia y los cirios y la otra también y la otra y la otra y la otra. Me despertaba transpirando, con el olor a muerto en la nariz. Pensaba en mi crucecita, en el color que habría adquirido enterrada con la vieja adentro del cajón con lo que yo la ciudaba limpiándola con dentífrico cada vez que se ponía negra.

viernes, 4 de febrero de 2011

y una ceniza negra que se va I




de chica iba al cementerio con mi madre y mi hermana. llevábamos las flores, las tijeras, las escobas y los trapos todo metido adentro del balde. recuerdo el silencio en esa ciudad sitiada de cadáveres ocultos
lúgubres caminos entre altos pinos. la gente murmurando. midiendo trágicos desenlaces. anónimos hombres olvidados en su inexistencia.

culpas
confesiones
miserias
fantasmas
panteones
simulaciones


mi madre rezongándole al mal tiempo. las raíces de los pinos hundiendo fuerza adentro a mi abuelo. nosotras mujeres absortas por la solemnidad. buscando abrirnos paso ante ese misterioso asunto de la muerte. allá atras esperando la infancia, los pájaros de papel barrilete y las hamacas.

mujer parte en bote al exilio



pero antes...
deberia regalarme un horizonte en copa de cristal
hacer oidos sordos a los violentos casos policiales que acusan mis murcielagos
decirle a esa señora usted es una irrespetuosa por darle la espalda al sol
dejar de postergar la inevitable muerte de mis pestañas
no intentar mas entender la reincidencia de las cucarachas
admitir si tengo miedo a los perros cuando vienen en malon
asi la gente dira que soy una mujer que asume cargos
no dejar jamas de tomar cafe con treinta grados
evitar cortarme el pelo a escondidas de mi misma
asumir que soy una ladrona de champues en casas de fiestas
y dedicarme a dejar pintadas en los lavatorios de los museos refinados
asi la gente diria que soy una infradotada
deberia vestirme de manera ridicula
pero cuando digo ridicula digo ridicula
traje de bombero incendiado con casco de astronauta de la NASA
y plumaje de pollito tibio en cautiverio
decir frases inadecuadas en los consultorios de los alergistas
escupir pescado frito en las gondolas de los supermercados
entrar a una comisarÌa y levantarme la remera
convidarle un cigarrillo prendido al chofer de colectivo
subirme a un taxi y recitar el Gotan
cortarme un centimetro de dedo y darselo de comer a los conejos
hacer la propia justicia por cuenta propia
decirle a un hombre desdichado que es un angel caido del cielo
pero nadie se atreve a decirselo, inventarle con un carton un par de alas
no es necesario hacer publicos los pecados
asique por lo tanto una mentira mas magnifica
de vez en cuando le daria a mi vida una cuota de vértigo
tan necesario tan pero tan
y menos tambien por un poco de verdad
pagar un poco menos por el pan
ofrecerme a hornearlo yo misma si es necesario para disminuir costos
llorar sobre un diario nuevo siempre un poco mas sobre las necrologicas
repartir menos abrazos a los que ni siquiera abrazan
mirar con desidia la bondad de los que no usan nunca la palabra bondad
recortar peces de colores y crear mi propia pecera sobre el tejado
ignorar mi rol de mujer escritora hija inquilina
culparme por egocéntrica y absolverme sin culpas
deberia incluso dedicarme esta poesia
pedirle a ella que me ame
darle una muerte tragica y sin mas obligarla a resucitar.