jueves, 7 de febrero de 2013

tanto y tan poco



Dorado misterio
tu lenguaje de miradas
desajustando mis palabras
vapuleadas vaciadas

hay tanto y tan poco
en mi mundo que obsequiarte
fechas-deseos-bozale-voces
y otras distorsiones
las mentiras de las enciclopedias
los modas de mi cuerpo

y siempre siempre
los flacos brazos
que vienen de volar
pampas y sierras


con qué prepotencia
me propongo
asirte inculcarte
el polvo la identidad
la melancolía la carencia
alejarte de tu casita musical
para llenarte la panza de frutas
apretarte las rodillas
en una mezquina tela azul

y tus pupilas
se clavan en cuadros
imposibles invisibles en mi

de dónde vienen
tus lágrimas
que agujeros buscan
para absorverse
que colores merecen
de qué olor
tus pesadillas se cuecen
en qué punto exacto mi enojo
y tu calor se reciclan

es estúpido el consuelo
que te obsequio
a sabiendas
así estamos
vos y yo
amalgamándonos
en este fragmento
de espacio
polarizado
por el amor.


sábado, 12 de enero de 2013

que nadie te corra de mi



que nadie te corra
apretadito en mi abrazo
de piel de conejo
que estés a salvo
mi sonajero tricolor

cara blanquecina
rubia sobre el piso
así rogando por tu sueño

te oigo respirar
en medio de mis insomnios sedientos
abarcando la sombra mía
poniendo a prueba
tu azul diafragma aerostático

dormido azucarado
allá lejos donde los caldenes
agitaron los úteros
para hacernos nido de tus alitas

te oigo desde siempre
desde que mi oido se hizo carne
para mecer tu aura con canciones
pequeño niño de pera surcada.

sábado, 18 de agosto de 2012

Apuntes para un existencialismo de cuarta






Mi hijo juega en su manta de colores. Está boca abajo. Y se queja. Vuele bajo Cuesta abajo. Su objetivo es un dado violeta. Demasiado grande para sus manitas. Balbucea. Le dice. No logra acercarse. Todo suena. Cada acción de mi hijo en esa manta tiene su correspondiente sonido. Sigue lejos. Se cansa y apoya sus bracitos y después, su carita de coté sobre sus manitas. Grita. Para sus cinco meses eso es un grito muy fuerte. Y agudo. Y se sale de la manta. Y se escucha un grito más fuerte. Mi hijo no concibe los límites. Queda fuera de juego. Sobre el parqué. Lejos de la manta con dibujos de peces y ríos. Hace frío y la superficie debajo de su panza no le gusta. Y grita. No es un grito de dolor. Pero se resiste. Todo el tiempo se resiste. A vestirse. A dormir. A ir en el cochecito. A quedarse quieto. A las nebulizaciones. No se resiste al agua ni a la teta. Mi hijo se resiste al mundo fuera de sí. Y fuera de mi. Está claro. Mi hijo soy yo o yo soy mi hijo. La fusión existe.

En el camino algo se estanca. Parece que si. Que va a fluir. Que el día llega y no. Nos vamos acostumbrando a la negativa. Hacemos como si nada. Pero todo. Guardamos. Seguimos guardando bajo la frazada. Alfombra no tenemos. Necesitamos demasiado. Y hemos aprendido a prescindir. Y a saltar murallas. Me siento sapo de otro pozo. Todavía. A veces rana. Sin membrana. Pero sigo mirándolo a los ojos. Y algo reconozco. En un gesto suyo me encuentro. Me encuentro en el rincón. Me encuentro enojada. Gritándote. Aquellos días furiosos en que la historia se nos iba dibujando en la sangre.

Mi hijo se durmió a mi lado. Echo de menos. Hecho a mano las letras. Tomo la antología de Ocampo. Pienso si tengo frío. Eso no tengo que pensarlo. Mis pies sienten el frío. ¿Y a él?. Podría decir. Las letras lo abrigarán. Pero no. Mejor estiro mi brazo y lo cubro con una frazadita. Mi hijo duerme bien en mi cama. Nunca llora en mi cama. Me doy cuenta de que he naturalizado los llantos de mi hijo. Tiene sueño. Tiene hambre. Tiene frío. Nada más le puede pasar. He aprendido a simplificar. He aprehendido bien los discursos maternos. Esa no soy yo. Quiero correrme de ese lugar. Quiero correrme hasta alcanzarme. Y dejar de jugar a las frases hechas. Estoy lúcida y puedo pensar y trascender mi propia lógica de pensamiento. Eso me reconcilia conmigo misma. Cada vez que pienso que mi vida se vuelve mediocre me lo digo en voz alta. Pero vos sos inteligente. Y la inteligencia. Eso nadie nadie te lo va a quitar. La verdad de que en las cabezas podemos ser libres. ¿Sirve para algo?.Capacidad de reflexionar. Maravilloso.
 
Lodo. Suena una armónica. Desde temprano. Oigo lo distinto a pesar de que la mecanicidad me trasciende incluso en los sentidos. ¿Te das cuenta? me dice ella entre un mate y otro, con mi hijo sobre su regazo. Vivimos de la repetición. Los hijos traen reconciliaciones pienso. Pienso que hace mucho tiempo no oía a mi hermana decir una verdad de tamaño semejante. Pienso que me voy a ir a mi casa con esa verdad. Me voy a dormir al lado de esa verdad. Y cuando los tres nos hayamos dormido voy a soñar con esa verdad destejiéndose adentro de mi inconsciente.

Los que me rodean y me saben, dicen cambio.Hay palabras que ya no significan nada para mí. Palabras asqueadas de sí mismas. Palabras hartas de la mención. Somos trillones de moléculas y células cambiantes. Que se renuevan y se golpean. Sangrando adentro. Somos estructuras cambiantes y fluctuantes. Sino cambiamos nos morimos. Sino cambiamos nos empobrecemos. Nos ponemos marrones como las manzanas. Nos oxidamos. Buscamos argumentos para contarnos. Acentuamos para ser más interesantes a los ojos ajenos. Acallamos a los enanos adentro de nuestro cerebro. Enanos malditos y boicoteadores. Enanos con deditos levantados que nos dicen SI, NO, BLANCO, NEGRO, FEO, LINDO, ALTO, BAJO, MUCHO, POCO, AMIGO, ENEMIGO.

Sobre la marcha improvisamos. Nos volvemos caprichosos. Obsesivos y materialistas. Disquitos rayados. Consumimos ideas como galletitas. Y volvemos a creer. A caer. Y a crecer. Como pelos. Inevitablemente. Y todo para darle sentidoal monstruo de la repetición.

lunes, 30 de julio de 2012

automática

y ahora?
del otro lado
acá
donde todos y todas
pisándose los egos
acá
incomprendida
y no porque sea fácil
para ellos
que cantan
igualdad igualdad igualdad
y yo
que me encuentro (y  no)
tan
talan
distinta
no estoy
sigo en el bosque con los enanos
y las flores silvestres
en el final del último cuento que leí
me pongo el disfraz
gesto de preocupada
de oh si esto me importa
y llegar a la hora justa
eso también
maquinita maquinola
click click
mientras tanto
te pienso y te creo
de crear
en azul
porque en otro color jamás podría
te pienso algodoncito
copito rabito de nube
pozito en la pera
de pies a cabeza
voy dibujándote
primero los brazitos
después oigo
tus gritos tus llantos
todavía sin morder
me prometo no dejar de pensarte
por eso de la energía
y de que si mamá bien
bebé también bién con acento bién
no estoy
me quedé ahí dobladita
en tus setenta centímetros
mi coronita
la leche que me fluye
lo que me humedece
y me enternece
tu manita que se asoma
tus párpados que dicen
mientras durante
el tránsito pesado
circulo paso des-a-percibida
y yo hago como que
oh si esto me preocupa
oh si que complejo
mirá cómo me compro-meto
maquinita maquinola
clink clink caja
puestito estructura sistemita
no se puede no se puede no se puede
anulo las ideas anulo-me
llegaste tarde piba ya lo creamos todo
hacelo funcionar y no preguntes
oíd mortales el grito sagrado
igualdad igualdad igualdad













martes, 29 de mayo de 2012

de mí -fuera del yo poético-




en tres meses crecimos. como plantas crecimos. de pies a la tierra. con alas hacia el cielo. los tres. los dos. dando paso tras paso. a la par a veces. unas veces el niño más adelante. otras veces nosotros dos más atrás. en tres meses aprendí que ser madre es una tarea tan maravillosa como agotadora. que la entrega es al cien por cien. aún cuando estamos al cincuenta. que el esfuerzo y el sacrificio existe. y que aún cuando existe ese motor que es el amor. hay momentos donde el basta sale como una flecha desde nuestra profundidad. en tres meses aprendí que contactos en el facebook tenemos cientos, pero que a las dos de la mañana cuando estás tratando de hacer dormir a tu hijo en medio del llanto porque tiene un cólico y tus piernas se desvanecen, y no podés con tu alma, estás sola. la casa está tan silenciosa. y tu niño llora porque sos vos la que llora y llora a mares. por dentro y por fuera. y te preguntás. ¿qué le pasa? cuando en realidad la pregunta es ¿qué me pasa que hace meses no puedo dejar de llorar?. en tres meses aprendí también que llorar es sanador. y que cuando tu compañero llega a tu casa y vos le decís no doy más. de veras no das más y que ese abrazo vale por todo el oro del mundo. en tres meses estuve sola muchas veces. varias veces al día. y me dí cuenta que pedir ayuda no es una cosa que yo haya aprendido y que a veces es necesario. decir por favor ¿harías esto por mi?. y que nadie se muere. nisiquiera vos. aprendí que vivimos alienados. que somos letras perfectas, pantallitas, íconos, fotografías preciosas y chats interminables. pero entre cuatro paredes estás vos. con tu escaso saber de la maternidad. vos sin tu tiempo para vos. vos y tus brazos. y tu regazo siempre tibio y blanco. y más adentro? toc toc. golpeo. hay algo que quiere salir. necesito un oído. necesito una mamá. porque yo también soy un bebé. en tres meses aprendí qué es el amor. y que tengo una capacidad de amar tan enorme. tan tan tan tan enorme. y de esperar. y de perdonar. ah... eso sí que cuesta aprender.. porque nadie me enseñó a ser mamá. porque en mi historia personal cada cosa tiene su justificación. y cuando veo mi camino digo. cuánto has caminado chiquita... y no en vano. y porque soy un ser humano. una vez una amiga me dijo: no hay nada que sea tan grave y si lo es. merecés perdonarte. en tres meses aprendí que la culpa está tan arraigada como tus pelos. por más que desdeñes de cualquier religión. las madres nacimos para tener culpa. y que llorar es sanador. y que la vida me hizo un regalo. una familia. y estar agradecida no es una obligación. pero que cuando estamos jugando con nuestro niño sobre la cama y se ríe a carcajadas decís la pucha. esto sí que es la felicidad. la necedad no es una buena compañera de ruta. y en tres meses aprendí que estar vivo no requiere mucho trabajo pero ser feliz si. y que a pesar de todo soy feliz la mayoría de las veces. aún cuando mi vida no es perfecta. la quiero así de imperfecta. en tres meses y ya desde antes vengo aprendiendo que las oportunidades no son para todos y que mucho de lo que me merezco no lo tengo. pero sigo luchando. minuto a minuto. porque miro a mi hijo tan pequeño y frágil y me digo. lo tuviste adentro tuyo durante nueve meses. esta es tu revolución. plantaste la semillita y ahora tenés que hacerla crecer. depende de vos. y sus ojos son mi espejo. a través de ellos veo toda mi historia. mis partidas mis llegadas mis mudanzas mis desarraigos mis idas y vueltas mis luchas mis esfuerzos mis sueños mis ideales. y entonces me digo: has sido muy valiente. ¿sabías?. sos una gran mujer que ha decidido traer un hijo al mundo. trascender. ir más allá de ella misma. con todo su bagaje. con todo su ser. multiplicarse. y eso es grandioso. en tres meses aprendí que el dolor existe. y cuando hay dolor después viene la sabiduría. mi compañero eso lo sabe. y eso lo hace valioso y enorme para mí. en tres meses aprendí que el cuerpo es una máquina con millones de engranajes. y que de ella dependemos para accionar y ser. maravillosa creadora máquina con la que esta mujer parió. con amor. parió. en tres meses aprendí que ser mujer es algo de lo que yo estoy orgullosa. cuando veo a mi hijo colgarse del cuello de mis remeras con sus preciosa mirada celeste mientras toma la teta me siento poderosa. cuando en mis brazos deja de llorar me siento más poderosa de lo que me sentí en toda mi vida. sin maquillaje ni máscara ni ideas originales sin la sonrisa perfecta ni las piernas más elegantes sin tener que mostrarme ante los demás como una diosa griega. así en medio de la madrugada. mi hijo se alimenta y yo tengo el poder de una super mujer. y que me lo merezo. ah eso también lo aprendí. en estos tres meses. todo todo todo lo que me pasa. me lo merezco.

lunes, 14 de mayo de 2012

pido gancho

acá mi pared
desprejuiciada
sincera
para gritar
un alguito
o muchos alguitos
acá mi espacio
donde las letras
se reúnen masivamente
para manifestarse en contra
o a favor de los pétalos
las letras
se atreven a tener sentido
y a tener frío
y a protestar
y a tener potestad
acá mi hoja en blanco
donde lo aprendido
se figura o se dice
si preámbulos ni colores
lo bello
lo metafórico
lo sublime
atrás o adelante
o en el órden que quieras
acá mi huella
que en el camino
(o en la frase)
se transita
donde la pared vuelve a ser arcilla
en sus vericuetos mínimos
y se materializa
rompiendo su propio molde
acá la mochila se llena y se vacía
reiteradamente
acá mi red
con cada uno de mis yoes
en asamblea constante con el corazón
acá mis dogmas
se razgan las vestiduras
con los dientes
se esmeran
auténticos
acá me debato mientras la paciencia
se teje a punto arroz
acá en medio del todo
la risa de mi hijo
es el oro
la libertad
el territorio
la paz
y todo aquello
por lo que pelean
los pueblos
lo que yo (ilusa)
buscaba en los otros
y la sangre
acá mi espacio
donde se construyen
poemas - ladrillos
un tantito más
limpios sabios y honestos
y se lucen sin marquesinas
ni tanta cháchara mentirosa
de las ciudades modernas
poemas que se dibujan
interrumpidos
agotados
extensos
endelebles
poemas que vienen
de una mujer
que intensamente corrió
se perdió y se des-arraigó
para volver a encontrarse
echada
besando-se
sobre la tierra mojada
poemas que van
de una mujer
hacia otra mujer
que quiera asumirse
así en las letras
como en las tetas
y

amén.

lunes, 23 de abril de 2012

gota





Con una gota de leche
borro las visagras del mundo

con una gota de leche
le corto las puntas a los ecos de tu grito

una sola gota
es suficiente

una gota
tibia
en el regazo
me cubre
para no morir de frío nunca más

con una gota de leche
me hundo en tu respiración  nocturna
pájaro hijo
de mi

con una gota de leche
le obsequio futuro a tus manos
le prometo orígen a tus ideas

una gota de leche
me absuelve de culpa y cargo
sobre el poema que se teje blanco

con una sola gota de leche
única y redonda
cruzo el celeste en toda su extensión
con la excusa de tus ojos
trago el polvo
no para ser templo ni refugio
sino cuna 

con una gota de leche
le doy forma a tus dientes
sostengo tu columna
te tallo hueso a hueso

de mis ojos se vuelca
un llanto finito
contundente pero tímido
de mis ojos se derrama
una
sola
poderosa

gota de leche.