lunes, 6 de septiembre de 2010

de oficio

Quiero escribir sobre los huecos
espacios cóncavos alborotados de jugos y de aire sin motivos que quedan desplazados del resto
Quiero escribir sobre las repeticiones
los mismos cigarros al anochecer jaquecas insomnios olores resignaciones resfríos vueltas de llave dobleces de sacos enrosques de frascos trayectos presiones ejercidas sobre los párpados
Quiero escribir sobre las distancias
que median y terminan justo donde presumo tus labios y los míos van a estrellarse
Quiero escribir sobre la humedad
decisiva película incolora laxa entumeciendo yemas de dedos surcos cúmulos de extremidades
Quiero escribir sobre la locura
excusa distinción marginada salida de emergencia refugio inconsciente cuando no estado a perpetuidad de mis cóngeneres poetas adjetivo propicio para destinar a almas caóticas e impredecibles
Quiero escribir sobre el suicidio
forma de la claudicación con mayúscula definitiva alternativa épica de los héroes
epígrafe de los valientes románticos sin sombrero
Quiero escribir sobre las mareas
mujeres marítimas con derecho a réplica
Quiero escribir sobre la carne
materia masa contendor supurando debilidades.
Quiero escribir sobre el impulso
ancla, sacudón, atisbo, diván, arnes, rueda de animal.
Quiero escribir de los pétalos
para decir encanto perpetuidad vida seda milagro sea
Quiero escribir de la memoria
atico condena, misterio que envejece, surcándonos un pedazo de intelecto.
Quiero escribir sobre las sombras
contornos perpetuos indomables que transportamos huellas indomables destino amonotonado acusando recibo
Quiero escribir sobre la dignidad
tierra fértil que acompaña cabalgando las virtudes y las fortalezas de los hombres buenos
Quiero escribir sobre el humo
implacable amigo de la niebla elegante aura de las nubes boca de las tormentas y de lo que no perdura
Quiero escribir sobre los silencios
incertidumbre que me habita que desatiendo que lamento que temo mientras muero
Quiero hablar de la ausencia
imán que tironea imbécil ninguneándonos las camas, las tazas y las fechas
Quiero escribir sobre los bosques
esencia indiscutible de los cantos, las gargantas fervorosas y los duendes, brazos que abrazan libertades, cuna de las alas, los bichos y las altas cumbres
Quiero escribir sobre la poesía
porque fuera de ella no tengo destino ni mirada y porque algunas veces pueda como Gelman agarrarla por la cola, hacerle el amor una vez sola y después hincarle las muelas y morderla.

sábado, 24 de julio de 2010

la ley de gravedad



lo grave
es la cuota de raciocinio
que cree
contra todo evidente pronóstico
es el alma idiota
presta a suicidarse
ante cualquier
mampostería
carro de caballos
cascarón de idea rancia
ante cualquier
fonema que empiece con a

lo grave
es ese punto inclinado para adentro
chamuscándose como un kilo de merluza
siempre con la misma determinación
la frente yéndose contra el machimbre


lo grave
es saber por dónde no entrarle al azar
y volver a entrarle
sesudamente por la misma vertiente
con la tripa degollada sangrando


lo grave
es alentar a las rodillas al salto de canguro
y embocar la hilacha en el empedrado húmedo
y
no
gritar


lo grave
es tener un corazón sin domesticar
un corazón como un paragüas dado vuelta
lo grave es tener volcado el corazón
y una razón que no se le da por silbar


lo grave
es andar murmurando
panteón
estaca
estuario
camello
albóndiga

dibujarse la espalda
insistir los dolores
avasallarse los contornos
dejando (te) a vos mismo
solo solo
frente al desconsuelo


lo grave
es la miserable mueca que le recortas a la poesía
los panes y los peces que le atribuís a la modestia


lo grave
es ser un baldío que desmerece
el rodeo en zigzag del cardo ruso


ser una luna endemoniada purgándole al viento norte
los rezagos de su corteza de papel glacé

lo grave es infringir la ley de gravedad.

lunes, 19 de julio de 2010

ceniza de pajarito



Confundiendo los verdes te observo.
Tuerzo mi mejilla mientras, sigilosamente.
Entre una cortina, entre otra.
Allí arrinconado en el rincón.
Piquito su chico.
Pajarito mozo.
De asomos, te reinvento azul.
Que te andas quejando siempre.
Cada día más pequeño.
Que es el aire que viene cargado de tormentas.
Que todo es una misma cosa.
La materia, me dices.
Que ni otoño ni verano.
Ni nieve ni ventanas consigues distinguir.
Que la vida es un tango.
Siempre una nostalgia alumbrando.
Que de romper el aire a puñetazos te has cansado.
¡Qué extraviada anda la gente!
¿Dónde han olvidado sus sombreros?
Que ni los zapatos se miran.
Tan apurada que ni huele.
Abunda lo que desmerece mi vuelo.
Qué desdicha verlo y nisiquiera poder cantarlo.
Pajarito multicolor averiado.
De papel crépe.
Cada vez que mueres
nace una nueva melodía del viento.
Quisquilloso.
Barrigón
Plumero rosa.
Yo te miro.
A secas de sueños estoy
y te posas de un aleteo en mis rezos.

......

martes, 29 de junio de 2010

musita




mi unico recadito
para darte
es este suspiro

que vienen
detrás tuyo
traemelas

si dejaras de mover las astas

la i viene atorada
las oigo
suenan como cascabeles
prendidas de tu cola

y con su perfume
me salpican la nariz

sos una mancha uniforme que proyecta
sombras de nubes desnudas

salta que salta
y vuelve a izarse

sin que te des por aludida
me alzo y te tomo
te contengo con los dedos
apenas perceptible
brillas como una perla

te abro apenas las pestañas
y edifico 
sobre tu contorno
ojalá
una plegaria

no te hagas la distraida

qué
preciosa
sensación
espásmica

te tengo
musita
te tengo
del péndulo
y no te suelto

no vaya a ser cosa que te lleves también este último poema y lo dejes colgado de un extremo del océano.



domingo, 20 de junio de 2010

instinto de supervivencia

miedo si

venís con el 33 bajo el brazo
me arrebatas la piel en un santiamén
me incinerás los ojos de palabras
y después pronuncias amor


miedo si
de marearme como una pluma adentro de tu didjeridu
porque conozco claramente el destino de tu boca y todas sus peripecias
y la propensión de tu espalda a plastificarse en mis sábanas
y después en la noche también le temo a nuestra demencia


miedo si
porque no quiero más canelón
así chinchuda te prevengo
alejate de mi borde en fuga
que es filoso como el hielo
y quema y tiene patas de gorrión
y guarda malas intenciones

yo sé bien que es el desamor


te entrometés
con una lujuria que despeina a los ombligos
y te atribuís el derecho de oir (me)
y de inventariarme cual estampilla coleccionable 
con un método aterradoramente pacato
para sacar a relucir mis puntas desparejas
en medio del sorbo de café con leche


miedo si
de la estrategia de tus labios
y de todo lo que los rodea
miedo de convertirme en los destellos del sol
en una de tus pinturas
y de que me pases por arriba con tinta china
en uno de tus insustanciales arrebatos

miedo de que insinúes mis cejas en tu cuadernillo plegable
miedo de mis pulsiones dañinas
de los calambres de mis muñecas
y de confesártelo mientras todos duermen
miedo de la contracción de mis nalgas 
y de las tuyas


de que hagas mazapán
con el andamiaje de ideas que me sostiene erguida
miedo de que tu mística sea cierta
(ay dios que no lo sea)

de tu carne infalible
de tu libertad libre sobre mi cuerpo
de no soportar más tus dientes
de tu falta de dolor
y de tu olor

(le temo por sobre todas las cosas
al poder innato de tu olor)


de que pronuncies amor

miedo si
de que me urja vomitar
lo que decís que no me escondés
miedo de creerme que sos indivisible
y de beberme este día con vos
ahogado flotando adentro de mi copa
y de arrojar los rojos por la borda
y de apretarte los puños por debajo de la almohada



miedo porque sos un tigre y yo una cabra


tengomiedotengomiedotengomiedotengomiedo
miedo de mi miedo de vos.



 
 

lunes, 7 de junio de 2010

trenes

I


Vulnerable






Hoy este pedazo de ladrillo atado con hilo sisal en la garganta interumpiendo el paso de cualquier cosa que no sea líquido acuoso.


Hoy te extrañé.


Hoy sucedió. Generalmente el mundo se empeña en seguir garabateando muñequitos cuando. El tiempo detuvo mi suerte en esa lágrima que no cayó. Si la lágrima rodaba, se destrolaba todo entero ese mundo playmóvil.


Hoy el mal de amores no tiene remedio.










II


Estrambótica






Las computadoras, los teléfonos, las personas que respiran a medio metro y que no estuvieron anoche cuando sucedió, la información que les oculto bajo estúpidas formalidades, el paragüas que me queda grande, los boletos, las monedas, la ventana del tren, las gotas que caen sin que los ojos de los hombres noten el movimiento cuando se deslizan, si pudieran verlas, agarraditas al vidrio. Los pasos sincronizados. La invencible velocidad de las agujas, las pequeñas maniobras que hago para respirar adentro y hondo mientras paso al lado de los kiosqueros, desoigo vendedores ambulantes, las manos mugrientas y pedazos de pan duro, los cielorazos fastuosos de Constitución, las pantallas por doquier con lucecitas que nadie observa, los puestos de panchos, los andenes, las vías, las puertas sin manijas, los asientos siempre ocupados. Una búsqueda solitaria de sentirme menos sola entre tanta gente de pie que sabe lo que quiere y adonde va.






III


Oscura





Las ganas de morir ahora. Ya. De salirme del mundo con nada puesto. La urgencia de huir corriendo bajo la lluvia, de transpirar hasta caer exhausta debajo de un puesto de revistas, derrotada como un perro callejero. Buenos Aires, la ciudad que hace agua en todos los corazones. Ciudad charco. Ciudad contenedor que no deja de escupir mierda en sus miles cloacas. Ciudad multiestímulo que revienta mis sentidos. Ciudad que destiñe los sueños. Ciudad trampa para la libertad. Buenos Aires soy yo con mis imposibilidades de ser etérea. Un inventario apretado en la mochila. tupperdecomidafloresagendamp3delineadorcepillodedientescarameloscigarrillos. El precio por las esquirlas. Los cordones que me atan a los lugares aborrecibles.






IV


Neurótica










Un día me voy a ir y no le voy a decir nada a nadie. Me dijiste por teléfono. Si vos te vas yo me voy con vos. Te contesté. En esos arrebatos tuyos desconozco mis prioridades. Me pierdo en el camino hacia algo. Me distraigo. Todo lo que vivís me conduce a estrellarme de cara con mis dudas. Es caprichoso el azar. Y yo sigo en el descanso de la escalera sin dar el paso que me conduce a. En esa hamaca tejiendo con agujas que son tansas transparentes que jamás tocan mis dedos. Una sustancia se resbala como dulce de membrillo sobre el pocillo. Y es mi vida. Como en una calesita el paisaje gira alrededor de mis ojos. Rebeliones que nadie llora. Resignación. Los sueños se suicidan al filo de un andén. Y el sol entibia. Y me bebe. Jamás podría ayunar amarillo. Me despego el mundo de la ropa. Estación tras estación. Formar parte de esta cosa llamada mundo lastima tanto que. Junto hojas, las escribo. Escribir me sirve. Se lo digo a un transeute. Escribir me sirve, ¿sabés?. Me invento que soy poeta. Para justificar que estoy loca y aún así exijo una explicación.

miércoles, 2 de junio de 2010

el misterio es una luz que cuelga vestida de mañana







como si uno no fuera a saber cada día
el propósito mismísimo de nombrarse
como si no fuera responsable uno de
mirar desviar guarecer amar sembrar
pronunciar por ejemplo simplemente 
buen día al vecino de alma desconocida
pronunciarlo con la boca bien puesta
 y las botas bien puestas
elegir aguardar una respuesta
meter el pie adentro de un ovillo de lana
y cantar una canción desentonada
tocar ese preciso posible entre infinitos posibles
y no otro
ese preciso
(o necesito)
o
ese posible
(o probable)
justificar un argumento que se  d e m o  r a
un sentido secreto que se teje
o no se teje
vaya uno a intuir
cuando el poder lo tiene el otro
como si fuera o no a saber uno cada día
qué clase de ternura lo aguarda en la puerta
si la de la miseria de los que todavía no entiendo por qué eligen
o la de la petulancia de los que todavía no entiendo cómo se atreven
porque ternura abunda dondesequiera
qué clase de excusa para desoir una gota de rocío deslizándose
o la lluvia en su más preciosa cadencia

(cuán ingrato puede uno llegar a ser con la lluvia)

qué clase de encanto habita la evasión de un comentario
por qué hacer a un costado la nitidez del deseo
qué clase de estupidez creer que venimos para trascender
como fuera si saber o no uno cada día
cada día
que ahora
la germinación de las ideas
el alma en su más completa anulación
el rugir de los objetos
el acople de las ganas

lo que haces
para no pensar
en hacer
para no hacer
lo que pensas

pero mañana ¿qué?
mañana este poema se arrojará a correr por la escalera
(que es lo mejor que saben hacer los poemas)

y la conciencia de ser
seguirá siendo una zanja abierta
revuelta de sesos papeles caracteres tallos naves hoteles fotos que se repiten 

como si uno fuera cada día a saber
como si saber
fuera uno cada día
como si uno fuera uno

solo
solamente
uno

y siempre
eligiera
saber.